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Manet, padre del modernismo y un gran provocador, cuyas obras se venden en fortunas

Entre el realismo del siglo XIX y los impresionistas se encuentra la figura de Manet, que era idolatrado por sus colegas impresionistas, pero nunca perteneció ni expuso con el grupo. Édouard pertenecía a una familia acomodada, que soñó par él una carrera de abogacía o bien en el ejército, por suerte fue rechazado en cursos de ingreso a dichas carreras y terminó estudiando pintura en París.

Siempre buscó la consagración y el reconocimiento a través de lo que se llamaba el “arte oficial” que significaba triunfar en los salones anuales de la Ciudad de la Luz. A diferencia de la mayoría de sus colegas, quienes representaban imágenes de literarios o de temas religiosos, Manet se ocupó de reflejar lo que hacía la burguesía: bares, hipódromos, corridas de toros y siempre buscó “escandalizar” a los jurados de los salones y lo logró con creces.

 Decía que el mayor pintor de la historia era don Diego de Silva y Velázquez, y coincidimos con él. Viajó a España durante tan solo diez días pero la pintura hispana caló fuerte en sus entrañas. Baudelaire y Zola, los grandes escritores de la época, fueron sus amigos y lo admiraban. En 1865 se produce el primer “escándalo”, le rechazan su obra “Almuerzo en el Parque” y es expuesta en el Salón de Rechazados. Tanto se comenta la obra que su nombre comienza a ser conocido, una lindísima mujer desnuda está de pícnic con dos señores muy bien vestidos y una compañera que está en el fondo, esto daba a entender que en los parques públicos de París había sexo y no se lo quería admitir. Al año siguiente, insólitamente, es admitida “Olympia” con Victoria, la misma modelo que reúne también algunos datos que nos permiten deducir que es una “trabajadora sexual”, como parece que hay que decir ahora, lindísima obra fue la consagración final de Manet. Nuestro Cesáreo Bernaldo de Quirós realizó también en París una obra similar, que causó también mucho revuelo porque la modelo tenía abundancia capilar en la zona baja, y en varios museos no se la dejaron exponer, hombre práctico el entrerriano la “depiló” con el pincel… Sería lindo que el Museo Nacional de Bellas Artes la saque de su reserva, y su larguísima cuarentena, y nos la deje admirar algunos días.

Otra obra lindísima y muy criticada en el Salón de París fue “El Bacón” donde la modelo principal es Berthe Morisot, su cuñada pintora. Manet nunca quiso vender esta obra que le encantaba y cuando muere la adquiere el pintor Gustave Caillebotte, quien al año siguiente la dona al Museo del Louvre.

Pintó poco y solamente aparecen 2 o 3 pinturas en venta en subasta cada año. Un paisaje de una calle de París fue récord durante mucho tiempo al venderse en 25 millones en 1989, luego se vendió muy bien y en dos oportunidades un autorretrato fue pagado 33 millones. Finalmente el Museo Getty compró una elegante dama con sombrilla en 65 millones.

Son lindísimas sus pequeñas flores y floreros de 33 x 24 cm que se venden en un promedio de 10 millones de dólares (contado con liqui). Aquí en Buenos Aires en el MNBA hay una obra primeriza que ostenta un interesante “Pentimento”, cuando nos abran el Corralito vayamos a verla.