Tiziano, El Gran Pintor de Venecia

Siempre tuvo trabajo, fama y dinero.

Por Ignacio Gutierréz Zaldívar

Normalmente la tarea de un artista es mal remunerada y no son muchos los que disfrutan de gloria en vida. En nuestro país pocos son los artistas que pueden vivir holgadamente sólo con su trabajo: Quinquela, Soldi, García Uriburu, Polesello, Bertani y Lascano, son los que me vienen a la memoria.

Flora, 1515.
Flora, 1515.

En Venecia, quien fue el rey indiscutido durante casi un siglo, fue Tiziano. Nacido en las cercanías de la ciudad de los canales, fue muy longevo y se cree que vivió cerca de 90 años. Por culpa de las pestes generalmente se vivía menos de 50 años.

No sabemos el año en que nació, entre 1477 y 1490, pero él siempre mintió con su edad en los contratos que se conservan. Ya de pequeño pintaba vírgenes en las paredes de la casa paterna y viéndole dotes, lo envían a Venecia a estudiar con Gentile Bellini, que era el pintor oficial de la Serenísima.

Estos años fueron los de mayor esplendor de la República de Venecia y todos los ricos mercaderes y las autoridades querían perpetuarse con su retrato, y el más destacado retratista era Tiziano.

Venus de Urbino, 1538.
Venus de Urbino, 1538.

También se retrataban las jóvenes que buscaban un buen candidato y a ellos se les enviaban las imágenes. Tenía ayudantes, como era la costumbre, y a uno lo rechazó porque le pareció demasiado bueno: Tintoretto.

Gozaba de todos los encargues públicos, sueldo y beneficios fiscales. A partir de 1550 comienza a realizar también temas religiosos y mitológicos.

Conoce al Emperador Carlos V de Habsburgo, de quien hace numerosos retratos, y él lo hace noble y lo lleva a recorrer Europa. Se radica 3 años en Roma y pinta al Papa y a toda la nobleza y comienza a utilizar más color.

Vuelve a Venecia y Veronese y el Tintoretto habían copado la plaza, pero igual había trabajo, aunque ahora tardaba demasiado. Tal era su fama que Tintiretto a la entrada de su taller publicitaba: “el dibujo de Miguel Ángel y el color de Tiziano”.

Retrato de Carlos V a caballo, 1548.
Retrato de Carlos V a caballo, 1548.

En 1576 la peste se lo lleva a él y a su hijo. En ese entonces no se los sepultaba sino que se los incineraba, pero él fue enterrado en la Iglesia dei Frari con todos los honores.

Dos obras se han vendido en 13 millones de dólares, pero sus retratos se pagan promedio 500.000 dólares. Para muchos es “el sol entre las estrellas”.

Imágenes adjuntas en la nota.

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